Tómelo con ambas manos, no, no, espere, ¿ya lo eligió?¿Ya caminó lento entre los exquisitos olores del centeno, el ajo, los arándanos, la albahaca, el queso gouda, la cebolla, las pasas, el perejil, las aceitunas negras y verdes, el orégano, los tomates deshidratados, el romero, las espinacas, los champiñones y el inigualable olor del pan recién horneado? ¿Ya lo vio detenidamente, acercó cuidadosamente su nariz, percibió todos los aromas anteriores y respiró? ¿Ya se enamoró?
Bien. Medio camino está ya trazado. Ahora tiene frente a usted una delicada pieza de pan. Quizá esté a bien decir, a modo de aclaración, que el pan que totalmente nos ocupa es el pan salado (aunque no siempre lo es). Ese que últimamente llaman pan artesanal y que tanto comen los europeos. El mismo que es excelente compañía para un delicioso trozo de queso, un filete y una copa de vino. Ese pan que nos despierta los sentidos con su sabor fuerte, sólo o con maravillosas hierbas de olor y frutas secas.
Listo. Volvamos a esa delicada y aromática pieza de pan. Ya lo tiene frente a usted, ahora sí, tómela con ambas manos, acérquelo con toda confianza a su nariz, huela. Otra vez. Reconozca uno a uno los ingredientes, identífiquelos, ¿no puede? Trate de adivinarlos, rétese un poco. ¿Alguno? Sí, lo sé, dos o tres. Quizá es sólo olor a pan. Recién horneado. Calientito. ¿Qué más quiere?
Claro, comerlo, allá vamos. Con su mano derecha o izquierda, no sé, la que mejor le acomode, tome la orilla superior del pan, trócela y, despacio, llévela su boca. Mastique despacio, suave. Repita esta operación 4 veces mientras el pan gira, ajá, las 4 orillas. Recuerde, despacio, no hay prisa, la hora de cualquier alimento debe ser sagrada, sin relojes marcando las horas, sin ojos mirando los relojes. ¿Que qué tiene la orilla? Es la corona del pan, su carta de presentación y, casi siempre, es un poquito crujiente. Es, dicho de otra manera, un buen comienzo.
Y, por supuesto, todo lo que empieza tiene que acabar. Troce el pan, llévelo lentamente a su boca, mastique, saboree, sienta como su gusto termina de felizmente despertar, cierre los ojos, detenga el tiempo, abrácese. Listo, ahí tiene su final.



