February 2012
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De planes
”… el sábado, después de desayunar, nos vamos a ir al centro, a caminar y tomar fotos a lo loco. Vamos a entrar a templos sin derretirnos (catedral, el expiatorio [que se siente muy parisino, diremos que fuimos a Notre Dame como en los planes de la secu]), vamos a ver murales de Orozco (en Palacio de Gobierno y en el Hospicio Cabañas), si se puede, vamos a entrar al Teatro Degollado...
De mañanas
Érase una vez una mañana que amaneció té negro y salió a la calle vestida de manzana verde. Mírenla, ahí va bailando la mañana con sabor.
De fotografías
A veces somos tú y yo en un cuarto oscuro; inmóviles, apapelados. Pero con los ojos bien abiertos.
De cantos.
Pobre de aquella, la que tuvo que mirar al suelo cuando escuchó pajarillos cantar.
De él.
¿Han visto cómo se enchueca su boca cuando no se mueve? También de eso estoy enamorada.
De árboles
—Y las noches, ¿qué pasa con las noches de todos los días?
—En las noches también es otro, pero es tal su luz que se confunde con cada día de todos los días.
De alas
La mañana que se descubrió con alas corrió a mostrárselas. Giró de un lado a otro y ella pudo ver dos diminutas alas que brotaban de su espalda. Emocionada, le dijo:
—Ahora puedes volar.
—Ahora puedo guardarte.
De miradas
En noches oscuras, como ésta, la miraba con ojos de gato.
De ganas
Un día despertó con ganas de ser un soñador: Se levantó de la cama y decidió nunca más dormir.
De toronjas
Bajó la mirada y escondió los brazos, como pidiendo perdón, como arrepintiéndose. Ella lo miró y, sin inmutarse, susurró apretando ojos y dientes:
—Y qué se puede esperar de ti, si siempre olvidaste las toronjas.
January 2012
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Mariposas
A veces creo que las mariposas terminarán enredadas entre tanto revoloteo. Pobres ellas, no pretendo amar menos.
De momentos
Por un momento le preocupó el nunca haber aprendido a coser; por un momento le preocupó el siempre haber sabido amar.
Del mundo
Es que el mundo siempre se está derrumbando; y uno siempre se está enamorando.
De encuentros
La leyenda del encuentro fue cierta: Despedazados, deshechos, exhaustos, incompletos, se encontraron.
Orilla
Ese fue el día en el que me dijiste vámonos, no lleves nada, no necesitas nada. Llevaba el vestido rojo de lunares que tanto te gustaba; a la rodilla, ceñido un poco a la cintura. Recuerdo que sonreía al ritmo de tu mano, cómo graciosamente subía y bajaba con nuestro andar parejito. Notabas que sonreía y me apretabas un poco más a ti, mi corazón cosquilleaba.
Bajamos por una veredita que nos...
De cuando amo
—Es que eres muy pasional.
—¿Es que acaso existe otra forma de amar?
December 2011
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